A medida que el clima se calienta, la tierra que
utilizamos para los cultivos intensivos en demanda de energía, como el trigo y
el maíz, se está volviendo menos productiva. Necesitamos encontrar formas para
alimentar a la creciente población del planeta que no sean tan onerosas para el
medio ambiente.
Una solución potencial es el cultivo de microalgas, organismos acuáticos microscópicos
repletos de nutrientes. Las microalgas son organismos unicelulares que parecen
pequeñas píldoras y tienen un sabor a hierba.
Las microalgas son fáciles de cultivar y
tienen varias ventajas sobre las proteínas animales y vegetales.
1. Menor impacto ambiental
Las algas no requieren de pesticidas para
mantener su productividad. Las algas también se pueden cultivar en aguas
residuales (agua que se ha utilizado en el hogar o en algún proceso
industrial), absorbiendo nutrientes y otras sustancias disueltas en su biomasa.
Esto da como resultado que se liberen menos contaminantes al medio ambiente y
menos contaminación en nuestras vías fluviales.
2. Se pueden cultivar durante todo el año
Las altas tasas de crecimiento y
reproducción hacen que las microalgas pueden duplicar su biomasa en tan solo
uno o tres días, dependiendo de la época del año. Si bien su tasa de crecimiento
es más lenta en invierno, no se limita a una estación de crecimiento, como las
plantas, o un largo período de maduración, como los animales.
Esto significa que las microalgas
producen más biomasa en un área determinada de tierra por año, que los animales
o las plantas terrestres.
Las altas tasas de crecimiento también
significan cosechas frecuentes. Esto hace que los cultivos de microalgas sean
más resistentes a eventos climáticos repentinos o extremos, donde las pérdidas
de producción pueden ser solo de varios días de crecimiento, en lugar de la
cosecha anual completa.
3. Las microalgas tienen más proteínas
Las algas producen más proteínas que los
alimentos de las plantas terrestres, como la soja y las legumbres. Mientras que
las algas producen 3.5-13 toneladas de proteína por hectárea por año, la soja y
la legumbres producen 0.5 y 1.8 toneladas de proteína por hectárea por año,
respectivamente.
La mayor tasa de crecimiento de las
microalgas y la capacidad de producir su propio alimentos desde el sol, significa
que los rendimientos de proteínas de microalgas son más de 100 veces mayor que
las proteínas de origen animal, incluida la carne de res, los huevos y los
lácteos (0.01 a 0.23 toneladas por hectárea por año).
4. Las granjas de pueden construir en cualquier lugar
Los sistemas de producción de algas no
requieren terrenos cultivables. Los sistemas comprenden de estanques abiertos o
recipientes cerrados con una fuente de luz, conocidos como fotobiorreactores.
Los sistemas se pueden construir en casi cualquier lugar, incluido los terrenos
no productivos o en el mar.
Los estanques abiertos son poco profundos
(entre 10 y 50 cm de profundidad), y el cultivo de algas circula suavemente por
una rueda de paletas. Los fotobiorreactores cerrados consisten en una serie de
tubos o paneles planos, a través de los cuales circulan las algas. Ambos tipos
de sistemas de producción pueden modificarse para adaptarse al entorno.
5. No requiere agua dulce
Miles de especies de microalgas marinas y
estuarinas crecen mejor en agua de mar en lugar de agua dulce. Esto reduciría
nuestra dependencia del agua dulce para la producción de alimentos.
6. Son nutritivas
Las algas han sido reconocidas durante
mucho tiempo por sus propiedades nutricionales, constituyéndose en una fuente
vital de alimento en las dietas humanas desde hace 14,000 AC. En las últimas
décadas, las microalgas se han utilizado en suplementos vitamínicos y productos
alimenticios saludables, como barras y polvos de proteínas, batidos verdes y
cápsulas de Omega-3.
Las microalgas contienen proteínas,
grasas, carbohidratos y otros componentes nutricionales que tienen una gran
aplicación potencial en la industria alimentaria. Por ejemplo, las algas tienen
una amplia gama de aminoácidos que sostienen el crecimiento y desarrollo
humano; algunos son comparables con los niveles de proteína de huevo, soja y
trigo.
A la fecha, las microalgas han sido
incorporadas con éxito en una gama de productos comestibles para aumentar su
valor nutricional, incluido yogures, galletas, pan y pasta. Los fabricantes han
podido cambiar los vegetales terrestres por proteínas de microalgas,
simplemente introduciéndolas como polvos en los procesos de producción.
Además de agregar nutrientes, las
microalgas tienen otras propiedades que facilitan su incorporación a los
alimentos, como la emulsión, espumados, gelificación y la absorción de grasas y
agua.
El uso de las microalgas en emulsiones
permite una disminución en el porcentaje de aceite, lo que promete un uso
potencial en productos bajos en grasas. Cuando se agrega a los postres como
agentes colorantes, la estructura celular en las microalgas protege a los
pigmentos de la degradación térmica durante el procesamiento, permitiendo que
los alimentos mantengan su vitalidad.
7. No tiene crueldad
Las algas pueden ser cosechadas por
sedimentación, flotación o filtración, sin la necesidad de un matadero y sin
necesidad de exportarlas vivas.
8. Se puede utilizar en productos sostenibles
Las microalgas se utilizan cada vez más
como componentes sostenibles de otros productos, incluidos cosméticos,
nutracéuticos, enzimas industriales y bioplásticos, y como biocombustibles para
reemplazar los combustibles fósiles en nichos de mercado.
Muchas microalgas tienen altos niveles de
ácido palmítico. Este ácido también es el componente principal del aceite de
palma, un aceite ampliamente utilizado en la producción de alimentos que
impulsa la deforestación masiva y la pérdida de hábitat animal. Reemplazar el
aceite de palma con microalgas reduciría la dependencia de esta industria
sostenible.
9. Una oportunidad para las regiones en desarrollo
La infraestructura básica de baja
tecnología necesaria para el cultivo de microalgas podría proveer oportunidades
económicas para las regiones en desarrollo. Por ejemplo, la investigación
muestra que varias naciones africanas tienen condiciones adecuadas de tierra,
trabajo y clima para cultivar microalgas como fuente de bioenergía.
¿Hacia dónde vamos ahora?
Las microalgas vienen siendo producidas
comercialmente en Australia, incluso en Hutt Lagoon en Australia Occidental, la
planta de producción de microalgas más grande del mundo. Allí, la alga Dunaliella salina se
cultiva para producir betacaroteno, un pigmento alimentario y fuente de
vitamina A.
En otras partes de Australia, se cultivan
microalgas para producir Spirulina
(espirulina), que se comercializa como un alimento saludable.
Los investigadores están desarrollando aún más el uso de microalgas, incluso
como suplemento alimenticio para el ganado vacuno.
Pero la gama actual de productos de
microalgas cultivadas en Australia es limitada. La nación tiene un clima
adecuado y la tecnología; ahora necesita los productores y fabricantes.
Se requiere el apoyo del gobierno para
permitir que los sectores agrícolas y manufacturero creen productos a base de
algas; el actual gasto de estímulo brinda esa oportunidad. Esto no solo crearía
nuevos empleos, sino que también permitiría a las empresas australianas ser más
resilientes en el futuro.
Referencia

No hay comentarios.:
Publicar un comentario